Un puerto es como un ser vivo: una comunidad de organismos -grandes y pequeños- que se interrelacionan, compiten, colaboran y se desarrollan con el fin de prosperar y generar vida. A su vez, el puerto forma parte de un engranaje mayor que está por encima de él, del que depende y al que aporta sus frutos. La salud del puerto está intrínsecamente relacionada con la de las comunidades que lo forman y de las que depende. En el caso de los puertos de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB), la suya es una buena salud de hierro.

La APB cerró 2013 con 65,6 millones de euros de cifra de negocio y un resultado antes de impuestos de 24 millones. Esto implica una rentabilidad sobre activos propios del 6,32%, lo que afianza su autosuficiencia financiera. En 2013, los puertos de Palma, Maó, Alcúdia, Eivissa y la Savina recibieron más de treinta millones de inversión, de los cuales veinte fueron invertidos directamente por la APB, mientras que el resto provino de la iniciativa privada. Otro aspecto a destacar fue el control de la deuda con acuerdos de aplazamiento de pagos garantizados e implantación de planes de control y seguimiento financiero.

Se trata de resultados objetivos y cuantificables, fruto de la buena gestión y la profesionalidad del colectivo humano de la APB -que invirtió ocho mil horas en planes de formación- y del fomento y participación de la iniciativa privada. Pero sobre todo del esfuerzo y compromiso de una entidad con su entorno: se redactaron los procedimientos de Gestión de Residuos generados por la APB y el manual de buenas prácticas; se inició la implantación del programa ROM 5.1 sobre calidad de aguas portuarias; se aprobaron los Planes de Protección de los puertos de Palma, Alcúdia, Eivissa y la Savina; se revisó y actualizó el Plan Director de Infraestructuras del puerto de Palma y se realizó el Estudio de Impacto Económico de los puertos de Interés General de Baleares.

2013 ha sido un año de estreno de nuevas infraestructuras puestas a disposición del ciudadano: los nuevos muelles del Botafoc, con sus pasarelas fijas y móviles, en el puerto de Eivissa y la ampliación de los Muelles de Poniente de Palma para el atraque de grandes buques. Así como el de la toma de importantes acuerdos, como el de acondicionamiento y mejora de la fachada marítima del puerto de Eivissa, la adjudicación del dragado del puerto de Maó o el la de la construcción de puntos de amarre para grandes cruceros en los puertos de Palma y Maó. Pero también de licitación y adjudicación mediante concurso público de varias concesiones y autorizaciones relevantes dentro de la náutica deportiva, como la gestión de amarres en los puertos de Maó, Eivissa y la Savina.

Esta buena salud que contagian los puertos se comprueba con el aumento de los tráficos, que responden al incremento de la actividad de la comunidad que los acoge, más que a la propia acción portuaria. Así, en 2013, se registró por tercer año consecutivo un ligero crecimiento del tráfico de mercancía general, lo que indica la existencia inequívoca de recuperación económica. Aumentó el tráfico de pasajeros turísticos y el de línea regular un 18% y un 11% respectivamente y creció también el número de escalas de buques y el arqueo total, indicadores todos de que los puertos bombean, sin cesar, la energía vital necesaria que hace crecer a la comunidad balear.

Mi agradecimiento al presidente José Mª Urrutia por su mandato durante 2013 y a todo el personal de la APB por el buen trabajo realizado.

Alberto Pons Fernández, Presidente.